Escenarios Venezuela 2017: ¿Más incertidumbre ó construir el cambio?

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El sociólogo Angel Oropeza presentó varios indicadores resultado del primer estudio de RATIO UCAB en el que define a una Venezuela sin brújula. Aquí algunos de esos datos:

  • 93% de la población piensa que el país está muy mal y 78% piensa que su situación personal es muy mala.
  • 24,4% piensa que no puede hacer nada para arreglar la situación.
  • 1 de cada 5 hará lo que la MUD diga.
  • 25% piensa dedicarse a sus asuntos personales o particulares.
  • 23% No sabe qué hacer.
  • 5,2% opina que se debe salir a la calle.

En definitiva, 3 de cada 4 no tiene ni idea de qué hacer para solventar la mala situación en la que se encuentra el país. De manera que el venezolano, conductualmente hablando, es para Oropeza un verdadero acertijo. En medio de esta incertidumbre, el experto opina que se debe evitar la desesperanza y antes de desear un desenlace inmediato, se debe trabajar y construir una solución de cara a 2017.

Como primer escenario presenta el de la resignación. Lo que implicaría que la gente decida acostumbrarse o ‘tirar la toalla’, a pesar de los altos niveles de conflictividad del país inusuales ante la llegada de la época decembrina. Un segundo escenario, es contrario, ante el cierre de opciones electorales que mejoren las condiciones económicas,  el venezolano asumiría conductas desordenadas o violentas. “Lo malo de este escenario es que se devuelve contra las personas, perpetuando su sufriendo y fortaleciendo el poder de quien lo reprime”, dice Oropeza.

Un tercer escenario, el deseable, es que la presión popular se alíe con acciones de lucha cívica (presión internacional, diálogo, trabajo político) y se logre activar un cronograma electoral que permita un cambio político.

El sociólogo insiste en evitar la desesperanza, que la incertidumbre no se enquiste en las personas y que más bien se incorporen a una lucha cívica, viable, política y se construya una solución en vez de esperar que le digan qué hacer.

La Balsa de Piedra

Michel Penfold, analista de políticas públicas y profesor del IESA, comparó al país con la novela de José Saramago donde un país empieza a flotar como una isla. Con este símil destacó que Venezuela ha vivido una contracción económica muy fuerte durante los últimos tres años, ha sufrido una pérdida de valor productivo en el sector petrolero e industrial, con una fuerte caída del poder adquisitivo y con fuga de talentos. En definitiva un contexto dramático que no termina de tener un impacto en el plano político.

“La gente quiere una respuesta económica y social que pase evidentemente por lo político, pero que sea tan intensa o urgente como el tamaño de su frustración, cuando no consigue las medicinas o los alimentos para su familia”.

Penfold comentó que entre los diversos escenarios trazados en el contexto, siempre estuvo presente el Diálogo entre Gobierno y oposición. “Siempre íbamos a terminar en una mesa de diálogo, era inevitable llegar allí”.

Considera que la mesa es sui géneris y según su apreciación “es caribeña y frágil porque hay que colocarle juntas para que funcione, no están todos los líderes que deberían estar y  no tiene reglas claras salvo “Nada está acordado hasta que todo está acordado”.

Sin embargo plantea tres escenarios como resultado de la mesa de diálogo

Escenario 1: Acuerdos  sin implementación: Para Penfold es el que estamos viviendo; una mesa que llega a acuerdos pero no los puede implementar porque dependen de terceros actores que no están en la mesa.

Escenario 2: Quiebre de la mesa: que podría plantear un problema de gobernabilidad que no necesariamente van a capitalizar los que están en la mesa. Allí no se van a abordar los problemas de la economía venezolana.

Escenario 3: Acuerdos con implementación donde aparecerá un cronograma electoral, acuerdos mínimos para estabilizar la economía y atender la emergencia social.

En todo caso la negociación debe evitar que prevalezcan factores sorpresas y de conflictividad social que impidan la gobernabilidad política para conseguir la prosperidad económica que el país necesita.