Comunicar en caso de desastre, es comunicar en Venezuela

Nueva formas de comunicar en Venezuela

POR: JOSÉ LUIS PERALTA

La única diferencia es que un escenario es por causas naturales, y el otro es como consecuencia de políticas inhumanas.

Es por ello que la forma de comunicar se debe adecuar a un país que atraviesa un desastre natural en el cual, las primeras horas que son las más importantes, se han convertido en décadas. Todo esto, sobre un esquema de plataformas de información inexistentes. Como dato interesante, según el SNTP, desde la llegada de Maduro a la Presidencia de la República, han cerrado 41 medios impresos, 65 emisoras de radio y 8 canales de televisión.

A esto debemos sumarle los continuos cortes eléctricos, que interfieren con las comunicaciones, con internet y con los servicios de telefonía, por decir lo menos.  También tenemos que las herramientas necesarias para comunicarnos -celulares y computadoras personales, por ejemplo- son inaccesibles por su costo o inexistentes.

Es ahí, en el medio de este escenario de desconexión, en donde está la oportunidad de comunicar de una forma distinta, en donde la utilización de los medios tradicionales y de las redes sociales pasan a un segundo plano. Es en este punto en donde el ciudadano agradecerá un poco de certidumbre, que le permita tomar las mejores decisiones para diseñar un mejor futuro; el cual cambia cada hora en un país como Venezuela.

Es aquí en donde la literatura de la gestión de la información y comunicación en emergencias y desastres, cobra importancia. Más allá de enfocarnos en el “antes de” que se indica en este tipo de escenarios, hay que poner lupa en las recomendaciones durante el evento.

Al hacer un símil entre la forma de comunicar durante una emergencia y en la situación actual de Venezuela, tenemos que en ambas la producción y circulación oportuna y transparente de información, contribuye a crear confianza y credibilidad. El punto es a quien, en un escenario como el que el país está sumergido, le interesa generarla, al artífice de las políticas públicas que lo ha desencadenado, a aquellos que lo adversan o a quienes tienen en sus manos el motor económico del país. Enfoquémonos en estos últimos.

Tal como se evidenció en el artículo “El nuevo rol, del empresario, un caro aprendizaje. Comunicar para defender la libertad de mercado” , a las empresas se le ha sumado un nuevo rol, edificar un marco cultural que ayude a reconstruir una sociedad plena de libertades económicas.

Estos nuevos protagonistas, deben comenzar por recuperar los espacios perdidos, que por tradición utilizaron para posicionarse como el generador de empleos necesarios para tener un mejor país. Solo algunos continuaron con el camino, y el resultado es que actualmente son ejemplos para seguir.

Nueva forma de comunicar lo corporativo

Algunos lo hacen enfocados en el deporte, otros en la nutrición o en la música, lo que si es cierto es que las corporaciones que lo hacen de manera estructurada aprovechan la oportunidad, para posicionar los mensajes necesarios para defender la libertad económica, necesaria para la reconstrucción del país.

El diseño de la nueva forma de comunicar, para rescatar el espacio perdido en la opinión pública, pasa por entender al nuevo venezolano; un ciudadano que, según Nilsen, destina en promedio 55% de su ingreso en la compra de alimentos, manifiesta que ha disminuido las porciones de comida, 55% compra al menos una vez a la semana.

Al analizar este mismo estudio, pero al preguntar cuál es la estrategia para realizar la compra principal, tenemos que 27% hacen colas, 17% recorre en promedio 5 lugares, 11% compra lo que consiga para almacenar y 10% compra CLAP, entre otras.

Sumado a esto tenemos que, según El Centro de Estudios Públicos -en un campo realizado en junio 2018-, 76% de los entrevistados se enteran de las informaciones por SMS, 53% por televisión abierta, 49% por WhatsApp y 28% por Radios; sólo por nombrar algunos canales de comunicación.

Estos dos estudios nos están evidenciando el cambio que, para bien o para mal, está sufriendo el venezolano; ahora, es una persona que se centra en sobrevivir e informarse de forma no tradicional. Las consecuencias las vemos todos los días y nos lo evidenció el Observatorio Venezolano de Conflictividad Social (OVCS) al informar que en octubre se presentaron 1.418 protestas, cifra que representa el mayor número de manifestaciones registradas durante la gestión del presidente Nicolás Maduro; lo que se suman a más de 9 mil efectuadas desde enero 2018.

Es en este punto en el cual hay que estacionarse y pensar cómo comunicar en un país con estas características y llegarle a unas personas con esas características. Lo primero que deben entender los “emisores de información” es que se debe definir un objetivo, en este caso sobrevivir a lo que Omar Lugo llama “un país que atraviesa un terremoto de 10 grados”.

Si antes era importante el receptor del mensaje, actualmente es vital conocerlo; qué hace hora a hora en su día, qué puede comprar, qué está fuera de su alcance, qué medios utiliza y cuándo los utiliza; hoy tenemos un venezolano que no tendremos mañana, es por ello por lo que hay que saber, inclusive, su estado de ánimo antes de comunicarle un mensaje. Esos pequeños detalles, son los que pueden arruinar o no la reputación de una empresa.

Una valla publicitaria, un comercial de televisión, el envío de una nota de prensa o un post en RRSS, deben ser analizado con cuidado debido al impacto que cualquiera de ellos puede tener en la empresa, ya que puede ser percibido de una forma contraria a la que se quiere.

Además del mensaje, el canal debe ser meticulosamente seleccionado, diseñado o construido; investigación que son pocos quienes la hacen. Una muestra de ello es que son muy pocas las empresas que utilizan la creación de redes informativas, con sus empleados y los familiares de éstos, que sirvan para “polinizar” a las estructuras sociales, de un mensaje de libertad económica para un mejor futuro.

Otro ejemplo es utilizar SMS para transmitir informaciones, metodología utilizada por el Gobierno y por los partidos políticos para hacer propaganda. Si estos actores ejecutan este tipo de acciones comunicacionales, ya que entienden que su público objetivo no tiene un teléfono inteligente, ¿por qué la empresa privada no utiliza este canal para comunicar?

Son solo dos ejemplos de cambio de paradigma que deben hacer, o por lo menos tener en cuenta al momento de diseñar los planes de comunicación, los empresarios para volver a tener espacio dentro de la opinática de los medios en Venezuela; si su objetivo es continuar en Venezuela, para recoger los frutos de su inversión luego de que este “terremoto de 10 grados” finalice.

José Luis Peralta | Market Leader BCW | Venezuela

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