¿Comunican más las empresas de la Venezuela en crisis?

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La Venezuela de 2014 transita una ruta minada de obstáculos para sus ciudadanos, el clima de protestas estudiantiles y la dura respuesta de los organismos de seguridad del estado ha generado un lamentable saldo de jóvenes asesinados. En este contexto empresas, comercios e instituciones luchan para continuar operando. Pero, ¿qué uso hacen de la comunicación de crisis?

Sabemos que toda organización es vulnerable a una crisis. La mayoría de ellas son creadas por la misma organización cuando decide transformarse: reducir personal, expandirse, fusionarse, dejar de operar parcialmente. En otros casos la crisis llega sin avisar, y en ocasiones, y esta es una, la crisis fue telegrafiada, anunciada y esperada. En todos los casos es posible preparar a la organización para situaciones de riesgo y pérdida de control.

Siempre me ha llamado la atención la seguridad con que muchos gerentes asumen la improbabilidad de una crisis. Lo ven como algo factible de suceder, pero a fin de cuentas lejano, “no nos pasará a nosotros, espero”. Y descartan prepararse, no se les ocurre abrirse al tema con sus colaboradores cercanos.

No estar preparado para una crisis aumenta los daños y prolonga su resolución. Cuando hablamos de daños, nos referimos principalmente a personas, propiedades, operaciones, rentabilidad, reputación.

Esconderse y escurrir el bulto es un comportamiento, no sólo equivocado en la mayoría de los casos de crisis, también puede ser costoso para la organización. Una consistente comunicación interna y externa minimiza riesgos para empleados, clientes y accionistas.

La aguda crisis económica y política que vive Venezuela no ha dejado a nadie indiferente. Pero ¿están las organizaciones comunicando más ahora que en los últimos 15 años? ¿Qué comunican y para qué? ¿Qué provoca la necesidad de salir a ocupar espacios que antes no se visitaban? Sin duda que el colapso general del modelo productivo tiene a todos los actores frente a un altar de incertidumbres. Eso que llamamos planificación ahora pernocta en un sótano, con una pequeña ventana por la que pasa poca luz y casi nada de aire. Ese sofocamiento obliga a actuar.

Aunque desde hace años este escenario convulso ha sido previsto por analistas y economistas, es ahora que muchas organizaciones despiertan para abrigar una estrategia de comunicación interna y externa.

Distintos sectores empresariales y gremiales han tomado espacio en medios de comunicación para que sus voceros expliquen cómo sus organizaciones enfrentan situaciones inéditas. ¿Qué comunican estos actores? Sus mensajes son básicamente:

i) Falta de acceso a divisas para la importación de insumos para la producción de bienes;

ii) Desabastecimiento y escasez de productos básicos en rubros esenciales;

iii) Aplicación de medidas correctivas para frenar desequilibrios macroeconómicos, especialmente la inflación. Y hacia adentro de las organizaciones la comunicación es aún más intensa, dinámica y compleja, ya que incluye:

  1. Planes de contingencia para operar con bajos inventarios de materia prima
  2. Reducción de actividades y reprogramación de turnos
  3. Cierre de líneas de producción y contención de entes sindicales

La crisis está empujando a las organizaciones a buscar modelos más sólidos para estructurar su comunicación; ayudar a los gerentes a manejar la golpeada gestión; darle sustentabilidad a las relaciones internas; mejorar las herramientas comunicacionales de sus voceros; empoderar a la gerencia media para tender diálogos fluidos y permanentes con sindicatos y contratistas. Que la crisis permita replantear el enfoque de las comunicaciones en la organización no es poca cosa. Será un aporte cultural enorme, siempre que queden empresas y organizaciones sanas y en pie para desarrollarlo.

Gustavo Pernalete Túa

Master en Comunicación Empresarial

@GusPernalete

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